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SIN RODEO

CUBA:¿Por dónde andan los desórdenes y la desobediencia civil?

CUBA:¿Por dónde andan los desórdenes y la desobediencia civil?

Balcones y puertas enrejadas, patios con cercas perimetrales, alarmas criollas e industriales, perros sueltos sobre las azoteas y los centros de producción con custodios las 24 horas son escenas presentes en la cotidianidad de los cubanos.

Los comentarios  son también frecuentes: “se han incrementado los actos delictivos”.  Ni siquiera este panorama significa, en lo más mínimo que exista un predominio de acciones ilícitas que comprometan la tranquilidad ciudadana. Valdría la pena preguntar: ¿tienen los cubanos de esta generación alma delictiva?

En muchas partes del mundo hay una definición bastante acertada del carisma del cubano que en lo absoluto ha cambiado, hospitalario, trabajador, solidario, alegre, dicharachero, ingenioso. También añadiríamos  “gente buena”.

Sin embargo, no  es menos cierto que en los últimos tiempos se ha registrado un alza en las acciones delictivas, descritas en hechos enmarcados en robo con fuerza y apropiación de bienes y artículos como bicicletas, efectos electrodomésticos y otros en menor escala, sin obviar otras categorías como desvío de recursos y malversaciones en algunas esferas productivas del sector estatal.

Las estadísticas se muestran inestables. Unas veces suben y otras descienden. El entorno internacional es propicio para la aparición de estos fenómenos debido a las influencias de la llamada crisis planetaria, el permanente e histórico bloqueo que impone Estados Unidos contra la isla, además de las restricciones económicas internas que afectan el equilibrio de la ciudadanía. A todo ello habría que sumar las acciones que financian el gobierno y la mafia estadounidense para que existan desórdenes y desobediencia civil.

Ninguno de estos extremos son ni siquiera comparables con las situaciones que presentan hoy muchas naciones. La prensa traía hace unas horas la noticia de que en Estados Unidos, por ejemplo, mueren 34 personas por día debido al uso masivo de armas de fuego. En Cuba esto no sucede.

La violencia hogareña y social y el maltrato a mujeres y niños tienen  cada día mayores incidencias internacionalmente, sin descartar las acciones de homicidio, tragedias y saqueos a instalaciones públicas, que privan a las personas de vivir con absoluta felicidad. En Cuba el gobierno sanciona severamente estas acciones.

La policía al servicio de la comunidad y un sistema comunitario integrado de vigilancia contribuyen a evitar estas negativas manifestaciones, por lo que se logra mejorar la conducta de las personas en cada barrio.

Todo ello nos permite salir a la calle de día y de noche sin miedo a que nos intercepte la violencia. Así lo han podido comprobar muchos turistas que se pasean por las ciudades cubanas, a pesar de la propaganda extranjera que no cesa de desacreditar la imagen de la Mayor de las Antillas.

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