Blogia
SIN RODEO

Cuba desprecia la mentira

.Con familiares de Juan Wilfredo Soto García

La muerte del ciudadano Juan Wilfredo Soto, en Villa Clara, ha sido utilizada para una nueva manipulación por parte de las transnacionales de la desinformación.

   

   Rosa Soto (hermana)       Yasmil Pérez Rodríguez          Jorge Álvarez Cabrera

Relatos de Rosa Soto García (hermana de Juan Wilfredo):

“Él padecía varias enfermedades, entre ellas gota, hipertensión arterial, migraña y crecimiento del corazón, razón por la cual recibía atención médica desde hacía muchos años, o sea, llevaba una vida muy desordenada y no cumplía las indicaciones de los galenos”.

"Eso de que lo golpearon es una gran mentira. No tenía ninguna marca de golpeadura, todo es un invento de la propaganda contrarrevolucionaria. Estamos muy dolidos con esta campaña que se ha formado, causante de un gran dolor en la familia", dijo al tiempo que agradeció la atención médica recibida.

Madelín Soto, (sobrina de Wilfredo):

 "Fui a verlo al hospital y no observé ninguna señal de violencia. Además, si le hubieran dado tan solo un arañazo, de seguro él me lo hubiera dicho porque yo era de su entera confianza".

Yasmil Pérez Rodríguez, esposo de Madelín:

"Cuando llegué a la casa donde se encontraba tenía sudoraciones, no se sentía los pies, e incluso tuvimos que bajarlo del cuarto piso en un sillón de ruedas. Una vez en la consulta del hospital Arnaldo Milián, fue objeto de varios análisis, recibiendo medicamentos de todo tipo, sin que hubiera una respuesta favorable de su organismo. Ante su empeoramiento, lo remitieron a la sala de terapia, donde permaneció ingresado hasta su deceso". "si fuera verdad lo que dice esa gente, de seguro él se lo hubiera contado porque entre ellos dos no había secretos".

Jorge Álvarez Cabrera, ( vendedor de flores),

“Cerca de las 9:00 a.m., escuché a una persona gritando consignas contrarrevolucionarias y vi que era Wilfredo, a quien conocía por su habitual presencia en el lugar.

"Observé cuando dos agentes del orden público, uno de ellos mujer, lo condujeron a la patrulla, sin que hubiera el más mínimo forcejeo, e incluso, él montó por sí mismo". Recuerda que al poco rato lo vio nuevamente en el Parque, y que Wilfredo hasta fue a pedirle "candela", a lo que le contestó que no fumaba.

Ante tantas evidencias irrebatibles, cabría preguntarse cómo es posible continuar mintiendo. ¿Acaso no basta el aval de la Revolución de más de cinco décadas sin un solo torturado, desaparecido o asesinado?

Cuba desprecia la mentira.

0 comentarios