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SIN RODEO

Cuando el bloqueo se sufre en carne propia

Cuando el bloqueo se sufre en carne propia

Por Leonel Iparraguirre González.

Con lágrimas en los ojos y una evidente tristeza reflejada en el rostro, Roberto y Zeida, vecinos de la calle Enrique Varona, en la ciudad de Morón, cuentan con el cese del bloqueo contra Cuba, como una posibilidad para que su hija Sahily, mejore su estado de salud.

Desde su nacimiento padece de una enfermedad cutánea de origen genético llamada Ictiosis, que le provoca que su piel se vuelva seca y escamosa como la de un pez. En todo su cuerpo presenta lesiones que aparecen por una extrema sequedad en la epidermis.

A pesar de las constantes atenciones especializadas que recibe en un hospital capitalino, Sahily solo experimenta ligeras mejorías en sus sintomatología cuando se aplica en su sensible piel determinadas cremas, ungüentos y pomadas que no en todas las ocasiones pueden adquirirse en la red de farmacias de su localidad, ya que sus producciones, aunque nacionales, contienen determinados componentes que provienen del exterior.

Ahora Sahily acaba de cumplir 18 años de edad y su quebrada salud empeora con determinadas complicaciones que aparecen con bacterias que la amenazan con la pérdida de la visión y el sentido auditivo, los que, según sus padres “pudiera contrarrestarse con los medicamentos adecuados para cada situación”.

Pero no siempre la solución está alcance de las posibilidades del sistema de salud de la isla. Un férreo e inhumano bloqueo atenta con la vida de muchas personas que requieren de tratamientos especializados. Es el caso de Sahily Rodríguez López, una jovencita que se ve privada del disfrute pleno de la vida, tan solo porque un gobierno genocida como el que preside Barack Obama no pone fin a un engendro que mella más en la calidad de vida de la población, que en los daños que pretende causarle a un proceso revolucionario como el nuestro.

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